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domingo, 10 de noviembre de 2013

Día 14- Camboya: Phnom Penh, visita al S21

Son las 8 de la mañana, salimos del hotel y en 5' llega Salvador de " Camboya Increíble", hemos quedado con él para visitar el museo de los jemeres rojos, el S21, lo que se construyó como un instituto y los jemeres rojos lo convirtieron en un centro de tortura.
 
18.325 personas murieron entre sus paredes. Cuando las tropas vietnamitas ocuparon Pnhom Penh,  los jemeres rojos en su huida sólo dejaron con vida a 21 personas dentro de del S21, de los cuales 14 murieron a los pocos días. Sus tumbas estas en la entrada al S21. De los 7 restantes 5 han ido muriendo con el paso de los años,  el último, pintor de profesión y quien ha ilustrado la matanza de los jemeres rojos con sus pinturas, murió el año pasado.
 
Al menos 1,7 millones de personas murieron entre 1975 y 1979 a manos de los jemeres rojos.
 
 

Salvador nos lleva a visitar el museo acompañados por Chum Mey, uno de los 2 únicos supervivientes que aún está con vida.
 
Chum Mey en la actualidad tiene 83 años y cada día se levanta para ir al S21, el centro donde estuvo recluido durante 4 meses y donde lo torturaron 12 días, 8 horas cada día. A escasos 50 mts de donde estaba su celda de tortura,  Chum Mey tiene su puesto donde vende el libro que cuenta su historia.
 
Tras saludarlo, enseguida nos cuenta su historia narrada a través de la voz de Salvador. Chum Mey no duda en escenificar dentro dentro de su celda,  las vejaciones a las que fue sometido, contándolas con una entereza asombrosa.  No daba crédito a la barbaridad sufrida por Chum Mey y a las torturas físicas y mentales que tuvo que soportar, de igual manera me impresiona su entereza para desde el suelo de donde hace 36 años pasó todo aquello, contarlo.

Sus ojos verdes vidriosos son el reflejo de lo pasado. Y no sabes bien que hacer,  llorar, perdir perdón por algo que tu no hiciste pero que nadie debió sufrir, abrazarlo.... no sé,  un nudo en el estómago y en el corazón.
 
Nos despedimos de él dejándolo igual que lo encontramos, con su libro entre las manos.... posiblemente su terapia para luchar contra su sufrimiento.
 

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