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lunes, 4 de noviembre de 2013

Dia 10- Camboya: En Battambang con el padre Enrique Figaredo

El padre Enrique Figuerola, más conocido como el padre Kike, llegó a Camboya en 1986, hace 27 años. Se ofreció como voluntario para ayudar en los campos de refugiados. El pensaba que iría a America latina, pero su destino fue Camboya, por aquel año, ocupado el interior por las tropas comunistas vietnamitas, mientras que en las fronteras estaban los refugiados, unos 500.000. Al padre Kike le asignaron el trabajo con discapacitados. Trabajando en el centro de capacitación y en el de terapía ocupacional, donde aprendían un oficio. Allí fue donde conoció de primera mano a los camboyanos y a las personas con discapacidad desde un punto de vista totalmente humano, en un campo de refugiados.
 
El padre Kike con alumnos del centro, todos afectados con alguna discapacidad en sus miembros inferiores...2 por minas, uno por la polio, y otro por uan malformación de nacimiento.
 
 
Según palabras del propio Kike extraídas de la entrevista que le hemos hecho esta mañana, de los refugiados aprendió que la vida merece la pena y hay que vivirla con ganas. Le impresionó su sencillez y alegría y una de las frases más bonitas es que en algún momento de nuestra vida todos somos discapacitados pero a algunos se les ve físicamente y a otros no. Así, con su sencillez, alegria y falta de medios también se puede vivir y poco a poco se fue creando la familia de camboyanos con discapacidad.
 

Los proyectos actualmente en marcha son 3: la acogida en el centro de nin@s y jóvenes con discapacidad y una situación familiar complicada. En el centro se les acoge,  se les da una educación,  una formación y sobre todo se les ayuda a que salgan de su discapacidad,  que entiendan que tienen muchas otras capacidades. Actualmente hay 53 niñ@s en el centro,  así mismo, la mitad de los profesores también son discapacitados. 
 
 Un segundo proyecto, es la ayuda a discapacitados de aldeas y pueblos remotos y alejados de los núcleos de Población donde se les ayuda a la convivencia entre discapacitados y no discapacitados. También se les adapta en la medida de lo posible la casa a la silla de rueda. Cada poco se les hace una visita para mantener el contacto.  Cerca de 300 personas con discapacidad reciben este servicio.
 
El tercero proyecto, que está cogiendo mucha fuerza es la atención a niños con discapacidad mental,  parálisis cerebral o con alguna discapacidad cerebral,  con consultas en casa y en el centro,  con ejercicios de rehabilitación, recogida de medicinas y sobre todo la ayuda psicológica que reciben al ver que hay más personas como ellos que salen adelante. En este proyecto hay cerca de 500.
 
En todos estos proyecto los discapacitados son los beneficiarios directos,  pero las familias también lo son, por lo que el alcance real es mucho mayor.
 
 

Uno de sus mayores recuerdos fue cuando entrego la silla a Sonja,  una chica que actualmente vende flores. En su momento le acompañaron a su casa, entró a oscuras y ella estaba en el suelo,  en cuanto vio la silla de ruedas,  pegó un salto hacia ella, se subió y mirando al suelo le dijo "adios". De estar encerrada en casa y sin posibilidades paso a tener una autonomía propia.  Desde el centro se le ayudó a poner un puesto de flores, donde además aprendió a hacer esculturas que también vende.  Ahora es madre de precioso niño.
 
La historia de las sillas de ruedas Mekong, como así se llaman empezó en Phonm Penh, donde el padre Kike junto a otra persona las diseñaron. Después de 2 año el diseño estuve perfeccionado. En Phnom Penh sigue estando la fábrica de sillas de ruedas y en Battambang, residencia actual del padre Kike sólo las reparan. La silla mekong, esta construida utilizando medios y materiales de Camboya. Hierro y sobre todo madera. Las ruedas laterales son de bicicletas y la delantera, la que lleva la dirección es de caucho,  de 2 componentes diferentes,  pensada para el medio rural de Camboya.
La producción anual es de 1200 sillas, de las cuales 1000 son para Camboya y el resto se donan a través de ong's a países vecinos como Laos o Vietnam,  aunque también a países del África.
 
Los 3 pedales con el padre Kike
  
  
 
A nivel personal muy emocionante, ver a los niños con una sonrisa de oreja a oreja sentados en sus sillas de ruedas por que un día salieron a coger grillos para comer, a cortar madera o para poder vender chatarra y una mina cambio sus vidas es sobrecogedor. Como cada día la cámara preparada, pero no estaba cómodo, no me sentía bien, no me parecía correcto hacer fotos aun cuando fuera desde el respeto y aunque el padre kike, aficionado también a la fotografía nos digera que no había problema, de hecho los propios niños posaban para las fotos, pero algo dentro de mi no me dejaba, prefería verlo a través de mis ojos, y pensar en que como dice el padre kike...con alegría , sencillez y poco medios se puede ser igualmente felíz... si ayer me esplaye hoy no tengo palabras que escribir....
 
 
Por la tarde hemos visitado el primer colegio de niños sordos...puffff...mejor lo cuento mañana, por hoy son muchas emociones...
 
Buenas noches..

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